PROGRAMA DE ESTIMULACIÓN TEMPRANA DEL LENGUAJE DE MAGGIOLO Y DE BARBIERI (1999)

Consideraciones generales que resultan beneficiosas (Maggiolo et al, 1999):

Contexto significativo: se refiere a la situación comunicativa en la que se da la estimulación; ésta debe constituir parte de las actividades habituales que el niño realiza en su vida cotidiana.
Agentes estimuladores: se refiere a incluir como participantes activos del programa a las personas (adultos o niños) que se relacionan diariamente con el niño o al menos con mayor frecuencia. De este modo, las personas que forman parte del sistema ecológico del niño se convierten en agentes de estimulación, lo que a su vez facilita la generalización de las conductas que el niño va desarrollando.
Estímulos: los estímulos presentados al niño deben ser afectivamente cercanos a él y representar un elemento significativo y motivador. A medida que la aplicación del programa avanza, los estímulos van variando, cuidando siempre que sean llamativos en color, forma y sonido, además de fácilmente manipulables de acuerdo a sus capacidades motoras y de coordinación. También es importante en relación a los estímulos, el tiempo de presentación de los mismos. En general, debe adecuarse a las capacidades de atención del menor y, lógicamente, el tiempo más apropiado será aquel que permita al niño interactuar con los objetos u otras personas manteniendo el interés y la motivación.
Estimulación continua y total: este punto se refiere a que la estimulación debe ser total en el sentido de abarcar todas las vías de estimulación posible (auditivas, tactiles, visuales, etc.) y despertar en el niño diferentes aferencias; lo continuo se refiere a que debe ser permanente, aprovechando las diferentes instancias en las que el niño se encuentra. Este aspecto refuerza la idea de involucrar a la familia activamente en los programas de este tipo.

Características biopsicosociales del niño: este aspecto está referido a considerar en todo momento las características individuales que cada niño posee, ya sea biológicas, psicológicas o sociales. Lo anterior, puesto que de su consideración depende muchas veces la mayor o menor eficacia del programa (Rondal, J.,1988; op. cit.)

A las consideraciones anteriores, se ha querido agregar otros dos aspectos que resultan esenciales al tratarse de un programa de estimulación de lenguaje en el cual las interacciones niño-adulto o niño-niño juegan un rol fundamental. Ellos son: verbalización y gestos; afectividad y refuerzos positivos. El primero está referido a que toda actividad realizada con el niño debe ir acompañada de la verbalización y lenguaje no verbal y paraverbal apropiado. El segundo punto, puede aplicarse a todo tratamiento o programa de estimulación y apunta a que todas las personas que rodean al niño deben estar alerta y alabar toda reacción que el niño tenga frente a la estimulación con sonrisas, caricias y palabras afectuosas.

Módulos del programa (Maggiolo et al, 1999): 

Módulo I: el propósito es estimular las conductas precursoras del contenido; es decir aspectos como la atención, el almacenamiento y el procesamiento de la información, la permanencia del objeto. A modo de ejemplo, una de las actividades pretende desarrollar la atención a diferentes objetos; para ello se sugiere presentar sorpresivamente ante la mirada del niño un objeto de colores vistosos y sonoro; mantenerlo por unos segundos y luego sacarlo del campo visual. Se debe apoyar la acción con la verbalización “mira”.
Módulo II: se pretende desarrollar las conductas precursoras de la forma, cuyos contenidos básicos son la propioceptividad oral, la propioceptividad auditivo-oral y la imitación. Una de las actividades propuestas es desarrollar la imitación de movimientos y de vocalizaciones a través de la realización de diferentes expresiones con la cara, imitación de movimientos corporales frente a un espejo realizados conjuntamente con el terapeuta o después de que éste haya dado el modelo.
Módulo III: el objetivo es desarrollar las conductas precursoras del uso del lenguaje que incluye patrones de mirada recíproca, intenciones comunicativas y protoconversaciones. Una de las actividades factible de realizar para el desarrollo de algunas intenciones comunicativas es poner lejos del alcance del niño los objetos que le gusten o dentro de un recipiente transparente que no pueda abrir, de modo que el niño manifieste la intención de pedir.

Procedimientos específicos de estimulación utilizados (Maggiolo et al, 1999):

Madresía: técnica que consiste en una manera particular de presentar el lenguaje al niño, en general, por parte del adulto que está a cargo de su cuidado. Esta manera de comunicarse es muy simplificada, organizada, inflexiva y redundante, lo que hace posible una aproximación sencilla del niño hacia el sistema de comunicación que debe desarrollar y que se relaciona con referentes específicos y acciones del ámbito cognoscitivo. Esta técnica es especialmente útil cuando se trata de menores que están en etapas muy iniciales del desarrollo comunicativo.
Autoconversación o habla paralela: consiste en hablar al niño en relación a lo que el terapeuta o adulto está haciendo o pensando en el momento mismo de la interacción. Proporciona al niño una visión organizada acerca de cómo los demás relacionan el lenguaje con los sucesos reales del contexto. De este modo es posible presentarle al niño repetidos estímulos con su consecuente
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asociación al lenguaje otorgándole la opción de oír lenguaje verdadero con respecto a la realidad.
Modelado y expansión: estrategia que es usada con niños de todas las edades y que permite al adulto reproducir las expresiones de los niños en forma correcta (modelado) y agregarle, si es pertinente, información adicional (expansión).
Desempeño de roles: esta técnica propicia la iniciación de los niños en la organización pragmática de la comunicación y favorece la construcción del conocimiento socioemocional, ya que a través del desempeño de diferentes papeles en distintas situaciones, los niños adquieren parte importante de la socialización y del lenguaje adecuado para las diferentes situaciones e interlocutores.
Experiencia con el lenguaje: se trata de situaciones más específicas relacionadas con actividades que alientan a los niños a usar el lenguaje apropiado para la actividad diseñada, ya sea espontáneamente o después del modelo u otros apoyos que el terapeuta pueda ofrecer al niño. Tal como lo señala Johnston, esta estrategia se usa cuando el niño ya ha tenido experiencia con madresía, habla paralela, autoconversación, modelado y expansión; de este modo es posible ayudarlos a organizar el lenguaje apropiado para la actividad que realiza

REFERENCIAS:

Maggiolo, M.; De Barbieri, Z. “Programa de estimulación temprana del lenguaje”. Rev. Chilena de Fonoaudiología, Santiago, Nº1, pp. 31-40. 1999.


 

EJERCICIOS DE ESTIMULACIÓN EN ATENCIÓN TEMPRANA DE 3 AÑOS POR EL EQUIPO DE ATENCIÓN TEMPRANA DE LA RIOJA (2008)

Desarrollo cognitivo:
Ejercicios de observación-atención:
• Jugar a buscar un objeto en su entorno.
• Observar lo que vemos en un cuento e ir nombrando imágenes, acciones,
responder a preguntas que le hagamos, etc.
• Buscar personajes u objetos escondidos en láminas o cuentos sencillos.
• Escuchar un cuento corto sin que el niño realice muchas interrupciones.
• Escuchar atentamente una canción.
Ejercicios de memoria:
• Cambiar el nombre de las cosa y que las diga bien.
• Esconder un juguete para ver cuál falta.
• Lo mismo con láminas o cartas…
• Reproducir canciones, onomatopeyas, dichos…
• Jugar a recordar los nombres de sus familiares, compañeros…
• Recordar los nombres de los personajes más conocidos de los cuentos.
• Juegos de memoria sencillos, en general.
Juego Simbólico:
• Juegos del “como si”:
— Jugar con una caja, como si fuera un coche.
— Un cepillo puede ser un micrófono para cantar.
— Etc.
• Juegos de imitación al adulto:
— El niño hace de mamá que da de comer a la muñeca.
— De médico que cura al osito.
— Etc.

 

Ejercicios de Lógica:
• Agrupar objetos por categorías: Los que tienen ruedas, animales, piezas  de construcción…

Agrupar u ordenar elementos por alguna característica: color, forma, tamaño…

• Jugar con cantidades: mucho – poco; lleno – vacío; todo – nada.
• Hacer series de dos elementos: camión, coche; camión-coche…
• Emparejar imágenes que sean iguales (lotos de animales, barajas de distintos
temas, dominós…).
• Puzzles de tres a seis elementos.

Aprendizajes básicos:
• Conceptos básicos:
— Introducimos en nuestro vocabulario los conceptos básicos y les mostramos lo que significa cada uno, a través de ejemplos con objetos, acciones, canciones, imágenes…
— ¿Cuáles son estos conceptos?
· Arriba-abajo.
· Dentro-fuera.
· Encima-debajo.
· Delante-detrás.
· Cerca -lejos.
· Grande-pequeño.
· Igual-diferente.
· De día-de noche.
— ¿Cómo los trabajaremos? Para que el niño comprenda el significado de estos conceptos, es importante que los experimente primero con su propio cuerpo. (por ej.: Hacerle ver que arriba tiene la cabeza; que la lengua se puede meter y sacar de la boca…). Posteriormente buscando la relación del niño con el objeto (por ej.: meterse dentro de un aro; ponerse detrás de su mamá). Por último, podrá también comprobarlos con dos objetos entre sí (por ej.: poner el cochecito encima
de la silla; poner la muñeca detrás del balón…); ver láminas de día y comentar lo que hacemos durante el día; lo mismo con la noche…

• Colores:
— Introducimos los nombres de los colores que vamos a trabajar en nuestro vocabulario. (Color de la ropa, de frutas, de juguetes…)
— Vamos introduciendo los colores básicos uno a uno (Rojo, amarillo y azul).
— Comenzamos con colores totalmente opuestos para conseguir la discriminación más fácilmente. (rojo-azul; azul-amarillo; amarillo-rojo)
— Inicialmente dejamos que el niño haga garabatos y los pinte del color que quiera. Se lo nombramos.
— Le enseñamos juguetes del mismo color con el que estamos pintando y le pedimos que nos señale objetos o dibujos de ese color.
— Jugamos con plastilina de un color determinado y le pedimos que lo nombre.
— A partir de aquí, y cuando ya conozca dos o más, comenzaremos a discriminar distintos colores entre sí y a nombrarlos de forma adecuada.
— Dibujaremos líneas simples para que las imite en papel grande o en una pizarra. Los niños a partir de dos años y medio a tres años comienzan imitando la línea vertical, la horizontal y, a veces, el círculo.
• Formas básicas:
— Seguimos el mismo procedimiento que con los colores, pero introduciendo las formas básicas en este orden: redondo, cuadrado y triángulo.
— Las comparamos con objetos reales y familiares para el niño.

Cómo estimular el lenguaje en niños de 2 a 3 años:

• Describir verbalmente las cosas que hacemos y las que hace él.
• Pedir que nombre las cosas y no utilice solamente el gesto.
• Aprovechar las palabras que el niño ya utiliza para incorporarlas a las conversaciones.
• Jugar a construir pequeñas frases referidas a personas y objetos del entorno familiar.
• Narrar sencillos cuentos infantiles y hacer preguntas sobre los personajes, situaciones, lugares etc. que aparecen en esos cuentos.
• Proporcionar al niño un entorno lingüístico simplificado para que le sea accesible, pero que a su vez sea capaz de crecer en complejidad, conforme crecen sus necesidades comunicativas.
• Familiarizar al niño con pequeñas canciones infantiles.
• Crear situaciones comunicativas que favorezcan la aparición del lenguaje
oral:
— Pasear charlando, describiendo lo que vemos.
— Utilizar fotografías familiares, libros de imágenes etc. y hacer comentarios
con el niño.
• Para la adquisición normal del lenguaje es esencial una actitud comunicativa
positiva y estimulante, intentando que el niño aprenda a hablar
de forma natural, en la medida en que interactúa con el entorno social
(familia, amigos etc.).
• El niño va construyendo el lenguaje de manera activa y necesita que pongamos a su alcance todos los medios para que lo consiga.

Orientaciones para trabajar la movilidad bucofacial para niños con problemas de movilidad en órganos fonadores, babeo, etc:

Recordar al niño que debe cerrar la boca y tragar la saliva. Esto le ayudará a darse cuenta de la necesidad de tragar.
• Hacer que el niño imite el sonido que hacemos al absorber. Luego recordarle que trague.
• Emplear una pajita para beber líquidos y luego bebidas espesas (helados, batidos, zumos, yogures, etc.). Esto ayudará al niño a practicar y ejercitarse en el ciclo absorber-tragar.
• Colocar alrededor de los labios miel, mantequilla, nocilla, mermelada etc. y animarle a sacar la lengua y lamer los labios.
• Cuando el niño babee, apretar suavemente sobre la nuez para favorecer la deglución, al mismo tiempo que se le dice “traga”.
• Para fortalecer la movilidad de los músculos de la boca, lengua y labios:
— Soplar pelotas de ping-pong.
— Soplar bolas de algodón colocadas encima de la mesa.
— Hacer burbujas de jabón con una pajita.
— Soplar pitos y silbatos, etc14.
— Sobre una magdalena o una galleta, colocar un dulce, miel, azúcar, etc., que le guste al niño y pedirle que saque la lengua para lamerla.
— Comer un chupa-chups o piruletas de vez en cuando, favorece los movimientos de los órganos fonadores bucales, tanto si el niño saca la lengua para chupar como si lo mete dentro de la boca.
— Mascar chicle con control del adulto para evitar que se lo pueda tragar.
— Morder frutas de distinta dureza: peras, plátanos, manzana etc.

Orientaciones para mejorar la capacidad de voz del niño y no provocar la fatiga vocal (pautas de higiene vocal): 
• Evitar por todos los medios situaciones en las que el niño tenga que forzar la voz.
• Es conveniente hablar en un tono medio sin subir ni bajar la voz exageradamente.
• No hablar de forma acalorada ni precipitada delante de él: ese es un modelo inadecuado y perjudicial para su voz.
• Cuando se dirija al niño, hágalo a una distancia prudencialmente corta, no le hable desde lejos, ya que le estaría obligando a contestar forzando la voz para ser oído.
• Procurar que el niño no hable demasiado cuando compruebe que tiene la voz “tomada” o ronca. En esos momentos puede ocupar el tiempo dibujando,jugando con algún juego educativo… siempre de una forma tranquila y sosegada.
• Evitar los juegos de mucha acción. Es conveniente que el niño pase más tiempo en situaciones de relax y tranquilidad que en situaciones que le produzcan agitación, lo cual provocaría un uso inadecuado de la voz.
• No exponerle demasiado tiempo a ambientes excesivamente cargados y cerrados o en los que haya mucho ruido (humos, música muy alta etc.).
• No debe ingerir bebidas muy frías o muy calientes.
• No fuerce la voz cuando se dirija al niño en los espacios abiertos; es preferible acercarse a él y hablarle en un tono adecuado.
• Ante la aparición de ronqueras, o si tiene que forzar la voz de forma habitual, es conveniente realizar control periódico por parte del pediatra o del médico especialista en otorrinolaringología (O.R.L.).

REFERENCIAS:

Equipo de Atención Temprana de La Rioja (2008). El niño de 0 a 3 años. Guia de atención para padres y educadores. Consejería de Educación, Cultura y Deporte. Gobierno de La Rioja.

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